22 de abril de 2020: Hace un mes que no salgo a la calle, sólo salí dos veces, una para hacer las compras en el supermercado y otra acompañe a mi marido a retirar plata del cajero y comprar un par de cosas que necesitábamos. El encierro a veces se vuelve tedioso, aburrido, hay que buscar actividades nuevas cada día para pasar el tiempo.
El tiempo, buen tema para analizar, a veces parece pasar rápido y otra veces pasa lento, el día parece tener mil horas y no acabar nunca, hagas lo que hagas, las horas parecen eternas y la jornada se hace larga y tediosa.
Otras veces, las horas pasan rápido, el día no alcanza para realizar las tareas que planeábamos hacer, las agujas del reloj parecen correr rápido y no nos alcanza el día para hacer todo lo que nos proponemos y debemos dejar la tarea para otro mañana u otro día.
Además, todos los días parecen iguales, no sabemos cuando empieza la semana ni cuando termina, ni siquiera sabemos que fecha es, con el encierro y la distancia social, perdimos la noción del tiempo y todos los días parecen iguales.
Por suerte, tengo los libros, dibujos para pintar, juegos en el celular y el hobby de la escritura para distraerme y no pensar en el encierro. Tampoco tengo miedo de enfrentarme a mi misma, ni auto-analizarme, creo que estoy apta para soportar y resistir el encierro y el distanciamiento social.
Sin embargo, a veces se hace complicado, no alcanza con los mensajes por whatsapp ni los abrazos virtuales ni los besos de los perros, a veces extraño caminar por la calle, salir a comprar o charlar con la vecina o la almacenera pero si quiero volver a vivir eso. Si quiero volver a ver a mi familia debo quedarme adentro y resistir el encierro con estoicismo porque no existe otra cura ni otra solución. Mañana les seguiré reflexionando y contándoles como sigue mi encierro.
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