martes, 15 de septiembre de 2020

parte 2

Pasado un mes de la primera cita, Susana y Fernando arreglaron para encontrarse nuevamente en un restaurante de Palermo, un tanto alejado del trabajo para no toparse ni despechar sospechas con sus compañeros de trabajo. 

Se encontraron un sábado cerca de las 21 horas en la esquina de Las Heras y Scalabrini Ortiz desde allí fueron caminado hasta el restaurante que quedaba cerca. La cena transcurrió de manera tranquila, el lugar era muy agradable, había una amplia variedad de platos para elegir y el servicio era excelente. Hablaron de todo un poco, de música, cine, deportes y amores pasados. Fernando le pregunto a Susana por qué estaba sola.

- Porque no tengo suerte con los hombres- dijo ella

- ¡De en serio!- respondió Fernando asombrado

- Si- dijo secamente- todos los hombres con los que he salido buscaban algo casual y como yo no quería compromiso,  disfrutaba el poco tiempo que pasaba con ellos.

- Yo tampoco tuve una relación seria pero ahora me gustaría estar con una mujer bella, madura e inteligente como vos.

Susana se sonrojo y no supo que contestar y por eso se quedo callada pensando que decir. 

Terminada la cena se fueron a caminar al parque Las Heras que estaba cerca de ahí, compraron un helado y se sentaron bajo la luz de la luna a comerlo. Después de terminarlo se fueron a caminar por el parque y en el momento menos pensado Fernando tomo de la mano a Susana y le dio un beso francés que la dejo muda. Ese gesto inesperado del muchacho produjo cosquillas en el estómago de ella y una especie de hormigueo le recorrió todo el cuerpo.

Con el correr de los días la relación entre ellos se fue afianzando y ambos decidieron blanquear su relación en el trabajo. Esta era más que evidente para todos sus compañeros que ya se habían dado cuenta por las caritas felices de ambos y además por como los dos se decían cosas a través de una simple mirada.

Lo que nadie sabía era que un antiguo amor de Susana volvería a su vida. Hacía años que no veía ni sabía nada de Arturo, un hombre casado que había conocido hacía muchos años en la oficina y con quien había mantenido una relación casual llena de fuego y locura. Un momento de pasión con él era tocar el cielo con las manos.

Arturo era un hombre maduro de pelo negro y un cuerpo musculoso, fruto de largas horas en el gimnasio. Este era un gran amante sabía como seducir y amar a una mujer así como también sabia como hacer que ella llegara al máximo placer.

viernes, 11 de septiembre de 2020

amar es para siempre

 1


Amar, amar, amar eso se repetía una y otra vez Susana, una joven mujer de más de treinta años que sólo quería ser amada y amar a alguien, a algún hombre capaz de entenderla y respetar su soledad.

A pesar de ser una joven adulta aún no había podido disfrutar del amor verdadero, sólo había tenido relaciones casuales con hombres casados y solteros que no habían querido ni buscado una relación a largo plazo.

Todas sus amigas y conocidas estaban en pareja o habían experimentado la aventura del amor pero ella todavía se mantenía alejada de eso porque pensaba que la vida era algo mas que casarse y tener hijos. No obstante, a los treinta y tantos se había dado cuenta que tal vez seria lindo conocer un hombre que la cuidara y respetara, que pasara tiempo con ella  y compartiera sus gustos pero todavía no habita llegado. 

La vida sólo le presentaba hombres casados que querían tener sexo y nada más, sexo placentero y excepcional pero nada más. Todo se reducía a un intercambio de fluidos corporales.

Sin embargo, una tarde de otoño todo cambiaría para Susana sin que ella lo supiera.  En la oficina donde trabajaba conoció un hombre joven y simpático que había empezado a laburar hacia dos meses. Siempre se lo cruzaba en los pasillos y se saludaban con timidez pero un día, Fernando, la invito a tomar un café en el bar de la esquina. 

Si bien, ella creía que no se mezclaban el amor con el trabajo, acepto la invitación sin dudar. Fernando parecía ser un hombre agradable y además necesitaba desenchufarse un poco de la locura del trabajo.

Se encontraron en la cafetería que estaba sobre Santa fe cerca de Callao, la oficina donde trabajaban estaba cerca de la 9 de Julio. Fernando pidió un cortado y Susana una lagrima. Al principio la charla fue poco fluido por los nervios, hablaron del trabajo y de lo difícil que era trabajar sin sistema pero con el correr de los minutos la charla se hizo más amena y hablaron de todo un poco. Estuvieron un buen rato en el café hasta que Susana le dijo que tenía que irse que era muy tarde

-Uh, disculpa-dijo Fernando- no me di cuenta de la hora. Seguramente tu novio o marido 

 se va a preocupar porque todavía no llegaste- pregunto con disimulo.

-Vivo sola- contesto Susana- y vos tenes alguien que te espere?

-No también vivo solo. Bah, en realidad vivo con Blackie, mi gato- dijo sonriendo

- Yo vivo con Sultán, mi  perro.

Ambos sonrieron tímidamente al darse cuenta que ninguno tenía pareja.

Antes de despedirse, Susana y Fernando intercambiaron sus  números de celular y quedaron en volverse a ver pero en un lugar más intimo donde pudieran charlar sin ser observados por las miradas curiosas de sus compañeros de trabajo que estaban atentos a cada uno de los movimientos que hacía cada uno.




miércoles, 29 de julio de 2020

El bebe maldito

Carla y Ramiro eran una pareja feliz de mediana edad, hacía cinco años que vivían juntos y por cosas de la naturaleza el embarazo no llegaba.

Un día estaban en la estación de tren en Constitución y una mujer extraña le pidió a Carla si podía tenerle el bebe mientras iba al baño. Ella acepto, le encantaban los niños. 

La mujer entro al baño y Carla espero que ella saliera para ingresar ella. La señora nunca salio y Carla empezó a preocuparse. Se acerco a la seguridad de la estación para informarle el hecho y ellos le dijeron que iban a ocuparse del asunto. Le preguntaron si se acordaba como iba vestida la mujer y algún que otro dato relevante. 

Carla les dijo que la mujer llevaba una pollera ancha como usan las gitanas y una camisola encima. También les dijo que hacía casi una hora que la mujer no veía la mujer. 

Mientras tanto Ramiro se preocupaba su mujer le había dicho que iba hasta el baño volvía y todavía no había aparecido, cuando comenzaba a preocuparse, Carla apareció con la policía y le contó lo que había sucedido en la fila del baño.

La policía les dijo que la mantendría informada y Carla y Ramiro se tomaron el tren y partieron hasta Monte Grande, se bajaron en la estación y pasearon un rato  por el centro comercial para olvidarse del asunto.

A los pocos días la policía se comunicó con Carla y le comunicó que la madre del bebe todavía no había aparecido y como ella lo había denunciado la asistente social que se ocupaba del asunto quería saber si ella y su marido querían tener la guarda provisoria del niño. 

- Lo voy a pensar-dijo Carla- nosotros somos un matrimonio que trabajamos mucho y casi no tenemos tiempo para ocuparnos de un bebe,

- Ok - respondió la policía que llamó- y cortó el teléfono.

Esa noche Carla habló con su marido y él le contesto que no. Un no rotundo

- ¿Por qué no?- dijo ella,

- Porque es un bebe raro, cuando vi la foto en los medios me  dio miedo, no quiero que este en casa con nuestros hijos perrunos.

- A mi me paso lo mismo cuando lo tuve en brazos, sentía que el bebe me absorbía la energía.

 Al otro día Carla llamó a la comisaría y les dijo que había hablado con su marido y que habían tomado la decisión de no aceptar la guardia provisoria del bebe.

Unos meses más tarde, Carla se puso a buscar una noticia en Google, allí descubrió que el matrimonio que se había encargado de cuidar del al bebe había sufrido una tragedia terrible, los hijos mayores del matrimonio había fallecido quemados en la habitación. El bebe fue el único que había sobrevivido porque dormía en el cuarto de los padres. 

La foto del diario mostraba una pareja devastada y un bebe sonriendo. Carla agradeció a Dios no haber aceptado la propuesta de la asistente social ya que al poco tiempo de rechazarla se había enterado que estaba embarazada y esperaba su primer hijo.




La sombras de Ema

Me llamo Ema, soy una joven mujer de la zona sur del Gran Buenos Aires, vivo con mi marido en una humilde casa y trabajo en una casa de comidas rápidas.
Hace unos días siento que algo extraño me sigue, una especie de sombra oscura y siniestra, desde el trabajo y al llegar a mi casa se aleja. Parece que el calor del hogar y la luz lo ahuyentan.
Sin embargo, esta noche algo raro paso, la sombra está adentro de mi casa, entro con mi marido. Ya se comió al perro y a mi marido sólo quedamos el gato y yo que estamos encerrados en la pieza, la siento detrás de la puerta, sé que me encontró.
Escribo está carta para avisarle a mi familia y advertirles que una sombra tenebrosa existe y devora cualquier ser vivo.
Si están leyendo estas palabras es porque me comió a mi también.
Días más tardes la madre de Ema fue a visitarlos. Tocó el timbre y nadie salía, abrió la puerta con la llave de repuesto que tenía. El perro estaba sentado en el sillón junto a su dueño, muerto con un tiro en el pecho.
Ema estaba en la pieza acostada en la cama con un tiro en la cabeza.
El frasco de pastillas recetado por el psiquiatra permanecía intacto sobre la mesita de luz junto a un papel escrito con palabras ilegibles.
El gato miraba a su dueña desde el techo del placar y se relamía las pezuñas manchadas de sangre.

viernes, 5 de junio de 2020

El bosque maldito

Y un grito de mujer se oyó en la oscuridad.

Un año atrás, en la aldea de E... se había mudado un joven matrimonio con dos hijos hermosos. Vivían en los profundo del bosque, rodeado de la naturaleza, en una casita de madera humilde y sencilla.

Eran una familia feliz, disfrutaban de la vida al natural, cultivaban su propia huerta, cuidaban sus animales de su granja y sólo se acercaban al pueblo para intercambiar sus productos por alguna mercancía necesaria. 

Una noche a fines del invierno, los aldeanos se juntaron cerca del bosque a festejar el inicio de la primavera. Muchos encendieron fogatas y bailaban alrededor de ellas.  La intención era apagar las apenas terminará el festejo para evitar los incendios forestales. 

Sin embargo, una fogata quedo a medio a mitigar y una de las chispas cayó sobre el pasto seco propagando el fuego rápidamente.

Los animales huyeron asustados, el padre salió corriendo a buscar agua para aplacar el fuego. La madre intento salvar a los niños que dormían en la planta alta de la casa. Pudo  llegar a la habitación pero no pudo bajar porque el fuego había prendido la escalera precaria de madera.

Buscó una nueva salida pero las ventanas estaban selladas y no encontró nada con que romper los tablones de madera que tapaba las ventanas. El padre, desde afuera, intento rescatar a su mujer y a sus hijos, pero no pudo, no halló la escalera de mano. Quiso trepar pero la madera estaba demasiado caliente y se quemaba las manos.

Al final, se decidió  por entrar pero al hacerlo quedó atrapado en un hongo de fuego. Todos fallecieron en ese trágico accidente y desde ese día en lo profundo del bosque se oye un grito desgarrador de mujer, pidiendo que salven a sus hijos.

Desde ese día, todos los aldeanos de E... duermen con un ojo abierto esperando a la mujer que grita reclamando venganza por la muerte de su flia.

Desde ese día el bosque está maldito y nadie descansa en paz.

miércoles, 27 de mayo de 2020

capítulo 5

Estuve un año viviendo en Junin, los paseo por el parque y la laguna de Gomez me ayudaron a reanudar mi vida sentimental. Un día de septiembre llame a la empresa, como todos los meses, para darle las novedades a mi padre y  me atendió Sofía. Me contó varios chismes de la oficina y me dijo al pasar que había nacido la bebe de Facundo, una hermosa gordita.

Me quede helada, el mundo se detuvo un instante y comencé a sentirme mareada. Sofía me pregunto si me sentía bien.

- Si- le respondí

- Ok- dijo- ¿por qué es entrecortada tu respiración?

- Por mi alergia- mentí- alguien debe haber prendido fuego las hojas secas y el viento mueve el humo hacía mi ventana.

- ¡Ah!- dijo

Hablamos un rato más y luego me comunico con mi papá. Le conté que en la sucursal de Junin las cosas marchaban bien, que este mes habíamos conseguidos clientes nuevos y que, por suerte, estábamos posicionando en el lugar. Me felicito y me dijo que si todo seguía marchando bien y la  empresa seguía creciendo, a fin de año me trasladarían a Mar del Plata porque sus socios estaban interesados en ampliar el negocio y abrir nuevas filiales a lo largo de la provincia de Buenos Aires.

La noticia me sorprendió, por un lado, la idea de trasladarme al mar y estar cerca de la costa me encantaba pero por el otro lado, hacerme cargo de una nueva oficina era mucha responsabilidad y no sabía si estaba lista para eso. Debía asesorarme bien porque en Junin las cosas ya estaban encaminadas cuando llegue y tenía compañeros leales y trabajadores que peleaban a la par mía. En cambio, en Mar del Plata debía empezar todo de cero, o eso había dado a entender mi padre.

Pasaron los meses y a fin de año volví a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) para pasar las fiestas con mis padres y visitar algunos amigos. Fui a la oficina a saludar a mis antiguos compañeros y me lo crucé a Facundo. Ese día estaba arruinado, tenía bolsas debajo de los ojos, ojeras negras y estaba muy delgado.

 Sofía me comento que hacía unos días que no dormía bien porque la nena estaba con cólicos y además, estaba atravesando una crisis de pareja. La mujer sufría depresión pos- parto y le reprochaba todos los días su ausencia en el hogar y le pedía que renunciará o redujera las horas de trabajo para que pasará más horas con ellas.

Me quede anonada, me imaginaba que Facundo y su mujer estaban en su mejor momento, disfrutando de su beba, pero no ella estaba enferma y él estaba destruido. Cuando fui a la oficina de mi padre, me crucé con Facundo en la cocina. Le pregunte cómo estaba la beba.

- Bien- me dijo.

- Duerme bien- le pregunte.

- Más o menos- me dijo- me lo preguntas por mis ojeras.

- Si- le dije- ¿cómo están las cosas con tu mujer?

- Un poco mal, casi no hablamos. Discutimos por todo, no hay nada que la deje conformé- dijo- Vos, ¿Cómo estás?

- Bien, tal vez me trasladen a la filial de Mar del Plata- dije- Uds deberían tomarse unos días de vacaciones, el cambio de aire quizás ayude a la pareja
.
- Lo voy a pensar- dijo y se fue hacía su oficina.

Yo seguí mi camino, salude a mi papá y a los socios. Estuve un rato hablando con ellos sobre la nueva oficina y mi posible traslado y luego me dirigí hacía mi departamento. 

Cuando entre  me sentí como una extraña en mi propia hogar. El vacío y la soledad me agobio y me dieron ganas de adoptar un nuevo perro ya que Sansón había fallecido unas semanas antes de mi partida a Junin.

Limpié un poco la cocina y acomodé las cosas en mi pieza ya que pensaba quedarme un par de semanas antes de partir hacía nuevos rumbos. A eso de las 18, fui a comprar al super. Cuando volví, Facundo estaba en la puerta de mi edificio esperándome. Me pregunto si podíamos tomar un café y hablar un rato. Subimos, prendí la cafetera y nos sentamos en la cocina. 

Mientras se hacía el café hablamos un rato del trabajo. Me preguntó si me habían trasladado.
- ¡Si!- respondí emocionada

- ¡Te felicito!- dijo- me alegro por vos porque sos buena compañera.

Serví el café y lo tomamos en silencio, ninguno dijo una palabra hasta que Facundo me pregunto si podía pasar la noche en mi casa. No quería volver a su casa, su mujer estaba cada vez peor, todo el tiempo lo atacaba y no lo dejaba descansar a la noche con sus constantes reclamos.

No sabía que decirle, quería decirle que si pues veía su rostro cansado y notaba la angustia en sus ojos, pero también sabía que complicaría las cosas. Me quedé en silencio y le respondí que primero íbamos a comer algo rico y después veíamos.

Freí un par de milanesas y preparé una ensalada de lechuga y tomate. Mientras comíamos, mirábamos la tele en silencio, antes de terminar de comer le dije que podía quedar a dormirse en el sofá cama del comedor. Busqué un juego de sábanas y preparé la cama.

A penas terminó la peli de acción protagonizada por Bruce Willis, nos fuimos a dormir. A eso de las 2, Facundo apareció en la puerta de mi pieza, le pregunté si sentía bien y me dijo que no podía 
dormir. Le pregunté si quería tomar algo. 

- No- dijo- ¿puedo dormir con vos?

- No- contesté y me levanté rápido, salí de la habitación y fui a la cocina a buscar un vaso de agua. Él me siguió de cerca, antes de llegar a la cocina me agarro por la cintura y me beso. Me llevo hasta al sofá cama y me acostó allí. Siguió besándome y acariciándome y con cada beso encendía mi deseo dormido. Hicimos despacio el amor, nada ni nadie nos apuraba, disfruté cada espacio de su cuerpo y él con cada penetración parecía desquitarse por los malos momentos de la vida. Terminamos juntos y nos quedamos dormidos abrazados.

Al otro día nos despertamos, Facundo se fue temprano, debía pasar por su casa para cambiarse la ropa e ir al trabajo. Yo me quedé un rato más en la cama, me quede dormida y soñé que vivíamos juntos y teníamos un bebe. 

A eso de las 9 me desperté, me bañé, desayuné algo rápido y salí rumbo al refugio para buscar mi nueva mascota. Elegí un perro mestizo de tres años, llamado Titan,  de tamaño mediano y que cojeaba de una pata. Llegamos a mi departamento y, al igual que Sansón, se acostó en el rincón cerca de la cocina.

Estuve unos días más en Buenos Aires, Facundo vino a verme un par de días, hacíamos el amor, cenaba conmigo y luego se iba a dormir a su hogar. Los primeros días de enero partí hacía Mar del Plata, un nuevo desafío me esperaba y eso me ponía feliz pero también estaba triste por mi alejamiento definitivo de Facundo. 

lunes, 25 de mayo de 2020

capitulo 4

Esa mañana me levanté cerca de las 7, me bañe y salí para el trabajo. Llegué a las 8 y me quede en el hall de entrada esperando al electricista. Un corto circuito en la  sala de impresión había quemado las llaves térmicas del viejo edificio ubicado cerca del Obelisco, sobre la calle Viamonte. 

Cerca de las 8:30 llego el  electricista, debía cambiar la instalación eléctrica del segundo piso y las llaves térmicas de todo el edificio porque como eran de mala calidad se habían deteriorado con el paso del tiempo.

A eso de las 9 me dijo que iba a comprar lo que necesitaba para arreglar el problema. Baje a abrir la puerta del edificio ya que había dado el día tanto al personal de seguridad como a los empleados de la oficina.

La oscuridad de la oficina me llevo a pensar en lo ocurrido el día anterior. Facundo no sólo me había besado sino que me había invitado a salir. Si bien tenía ganas de estar, físicamente,  con él, pensaba que, desde el punto de vista ético, no era correcto.

A las 11 el electricista volvió con todo lo necesario para reparar el desperfecto, cerca de las 18 termino el trabajo. Cambio no sólo los enchufes del segundo piso sino que además instaló llaves térmicas Siemmens que eran de mejor calidad para que no volviéramos a tener problemas.

Al otro día volvimos al ritmo habitual, a eso de las 13 cuando la oficina estaba casi vacía, Facundo vino a mi oficina a consultarme una duda que tenía sobre una balance que no terminaba de cerrarle. Esto le sirvió de excusa para robarme un beso  y decirme que quería verme después del trabajo en el bar.

Me quede shockeada no sabía que hacer, por un lado quería ir a tomar un trago con él pero por el otro, sabía que podía ser peligroso para los dos. Tome la decisión de no pensar más en eso,  tenía dolor de cabeza por todo el trabajo atrasado.

Llegada las 18, salí de mi oficina rumbo a mi hogar, el aire fresco y la caminata me hicieron cambiar de idea y fui al bar a encontrarme con Facundo. Él estaba allí, sentado en un rincón oscuro, alejado de las miradas curiosas de la gente.

Entre un poco asustada, tenía miedo de cruzarme con Sofía o Carlos o con algún otro compañero de trabajo pero no había nadie conocido. Me senté enfrente de Facundo, pedimos dos porrónes de cerveza Quilmes y una picada porque ninguno de los dos habíamos almorzado nada.

Estuvimos casi una hora hablando, él me dijo que iba a estar solo todo el fin de semana y me pregunto si tenía planes.

- No-le respondí- voy a estar todo el finde en mi casa, limpiando y acomodando mi pieza.

- ¡Que aburrida!-dijo- ¿No te gustaría salir un rato? ¿Podríamos ir hasta Luján y pasar el finde ahí?

- Me encantaría- contesté- pero no tengo con quien dejar a Sansón.

- Podemos llevarlo, conozco un lugar donde aceptan animales- dijo

- Ok, ¿viajamos el viernes a la noche o el sábado?- pregunté

- El viernes, tipo 21 te paso a buscar por tu departamento.

Terminamos la cerveza y la picada y salimos. Me llevo hasta mi casa y me dio un beso apasionado de despedida.

La semana transcurrió tranquila, cada tanto nos escapábamos para vernos y darnos un beso a escondida. Llego el viernes, a las 18 termine mi trabajo y me fui a mi casa. Preparé un bolso con una muda de ropa y otro con las cosas del perro. A las 21, Facundo paso por mi departamento, cargamos todo en el auto y salimos rumbo a Luján.

Cerca de las 22 llegamos a la posada, era un lugar tranquilo y discreto. Tenían para alquilar habitaciones y departamentos de un ambiente. Facundo había reservado un departamento.
Entramos, Sansón se acomodo en el rincón cerca de la cocina mientras nosotros acomodábamos la cosas en el dormitorio.

Cenamos algo ligero y nos acostamos. Al principio, me dio vergüenza acostarme en camisolín al lado de un hombre que apenas conocía pero la oscuridad y el deseo me hicieron perder el miedo. Facundo se acerco dulcemente, me abrazo y me acaricio primero los brazos y luego los senos.

Al mismo tiempo que aumentaba el deseo, disminuía mi miedo y comencé a acariciar su miembro eréctil. Hicimos el amor suavemente como si fuera la primera vez de ambos y luego nos quedamos dormidos abrazados.

Nos despertamos temprano y volvimos a hacer el amor, está vez fue más largo y más salvaje, él me hizo sexo oral y me corrí en su boca. Luego del sexo salimos a desayunar y a caminar con Sansón.

A la tarde fuimos a recorrer la capilla de la Virgen de Luján y a recorrer los museos, compramos algunas chucherías y algo para comer.

Tipo 18, volvimos al departamento, Sansón estaba agotado de tanto caminar, se acostó en su rincón y no se volvió a levantar. Nos bañamos juntos y le hice sexo oral, me encanto sentir su miembro en mi boca. Facundo me dio vuelta y me penetro dulcemente, antes de terminar, saco su miembro eréctil y termino en mi boca, sentir su leche caliente recorrer mi garganta fue un placer. Me sentí realizada y satisfecha.

A las 20 me puse a cocinar pollo al horno con papas, comimos y nos acostamos a ver una peli de terror. Terminada la peli, volvimos a hacer el amor y otra vez nos dormimos abrazados. Llego el domingo, guardamos todas las cosas y nos preparamos para volver. Yo debía llegar tipo 17 a mi casa ya que a las 20 llegaba mi papá de la vacaciones y debía ir a su casa a recibirlo.

Salimos de Luján tipo 15 y a las 16:30 estábamos en la puerta del edificio, nos despedimos con un beso largo y me prometió que volveríamos a repetir la experiencia.

Estuvimos casi 1 año viéndonos a escondida hasta que un día Facundo anuncio en la oficina que iba a ser papá, su mujer estaba embarazada de tres meses y para completar mi buena racha mi papá me dio una excelente noticia, la empresa había inaugurado una sucursal en Rawson y debía trasladarme allí por un tiempo para controlar las cuentas.

Cinco días después de los anuncios partí hacía Rawson, sabiendo que nunca más iba a tener contacto con Facundo o eso creía...







sábado, 23 de mayo de 2020

capítulo 3

El tiempo parecía transcurrir lentamente, hacía casi dos meses que Facundo y yo habíamos tomado un trago después del trabajo. Algunos días al mediodía nos sentábamos en el parque a comer algo y a descansar un poco del laburo. Por suerte, teníamos más trabajo pero menos problema con el cierre de las cuentas y los balances.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que llego el verano y mi padre se tomo unos días de vacaciones y nos dejo a Facundo y a mí a cargo de la empresa.

Los primeros días nos íbamos a las 18 como todo el mundo, nos despedíamos en la puerta del edificio y cada uno partía para su hogar. El cuarto día las cosas se complicaron, hubo que llamar a un electricista porque las térmicas empezaron a fallar, se cortaba la luz de todo el edificio y no podíamos trabajar con las computadoras.

Llamé a un electricista que me dijo que al mediodía iba a estar por ahí, eran las 14 horas y el electricista no aparecía. Volví a llamarlo y él me contesto que tipo 15 iba a estar por ahí. Llego cerca de las 16 puso como excusa que se le había complicado el trabajo que estaba haciendo pero no le creí porque tenía pinta de haber estado jugando un partido de fútbol con los amigos en la plaza.

El arreglo no era nada sencillo, había que cambiar todas las térmicas del edificio y eso iba a llevar tiempo. Facundo y yo nos quedamos hasta las 20 acompañando al electricista mientras revisaba la conexión eléctrica de todo el edificio.

Cuando salimos, Facundo se ofreció a llevarme a casa y acepté, estaba muy cansada para esperar el colectivo que a esa hora venía lleno de gente que salía del trabajo. Llegamos al edificio y le pregunte si quería subir a tomar algo. Al principio se negó, me dijo que era tarde pero luego de pensarlo un rato me dijo: - Ok, no hay nada de malo en tomar un café o un trago con un a compañera de laburo.

Subimos y mientras preparaba el café, Facundo recorría mi departamento acompañado de mi perro Sansón, un viejo collie que le costaba un poco caminar. Me pregunto por qué vivía sola en un departamento tan grande. 

- Porque todavía no encontré un hombre con quien compartir mi vida y además  me gustan los espacios grandes donde poder moverme con libertad- le dije- Vos, ¿no tenes ningún amigo para presentarme?
- No- contesto secamente.

Serví el café y nos sentamos en el sillón del living. Sansón se sentó entremedio de los dos, esa era su forma de protegerme de los extraños pero una vez que tomaba confianza o aprobaba la visita del intruso, mi perro se relajaba y se acostaba en su camita cerca de la estufa del comedor.

Mientras tomábamos el café hablamos del problema eléctrico de la oficina y del contratiempo que eso generaría a nuestro trabajo. Sansón aprobó a Facundo y se acostó a descansar en su lugar. Desde allí podía observarnos y controlar los movimientos de mi nuevo amigo.

La hora pasó rápidamente y le pregunte si quería quedarse a comer algo. Me dijo que si y encargue una pizza de muzzarella y una calabresa, cuando baje a buscar las pizzas, compré en el maxikiosco de abajo del edificio unas latas de cerveza Quilmes y unas de Coca- cola porque no sabía que tomaba Facundo.

Comimos tranquilamente y a eso de las 22 me dijo que tenía que irse que era tarde y que su mujer iba a preocuparse por él ya que se había olvidado de avisarle que iba a llegar tarde.
Bajé a abrirle y en el ascensor me robo un beso, fue algo mínimo y fugaz que volvió a repetirse en la puerta del edificio.

Luego del beso me dijo buenas noches y se marcho. Al llegar a su casa, me mando un mensaje, me agradeció por la comida y me dijo que le gustaría repetir la salida pero que esa vez sería en un restaurante.

Apenas leí el mensaje no sabía que responder, tenía miedo de meterme en un lío, lo pensé unos segundos y le conteste que si, que me encantaría.

Me fui a dormir temprano pensando en todas la cosas que tenía que hacer mañana, a las complicaciones típicas del trabajo se les sumaba el problema eléctrico del edificio y los besos con Facundo lo que haría de este un día largo y complicado pero bueno no me quedaba otra salida.



martes, 19 de mayo de 2020

diario de una relación prohibida

Capítulo 2
Me presente a trabajar como todos los días, la sonrisa cautivadora de Facundo ya no me atraía como al principio. 
La mañana empezó tranquila pero después del mediodía las cosas se complicaron y tuve que quedarme trabajando fuera de hora. Pensé que era la última en irme pero no, Facundo también se había quedado revisando unos balances que no cerraban. 
Los dos coincidimos en el ascensor, estábamos agotados de renegar con las cuentas que no terminaban de cerrar. Al llegar al hall de entrada, nos despedimos pero dio la casualidad que íbamos caminando para el mismo lado.
En el camino  pasamos por un bar y Facundo me pregunto si quería tomar algo para despejarme un poco. Le dije que si que necesitaba un trago para relajarme y olvidarme un rato de los números.
Estuvimos casi una hora en el bar, hablando del trabajo y de la vida. Él me contó que hacía casi tres años que se había casado con su novia de la facultad, que era muy feliz con ella y que estaba terminando de pagar el departamento donde vivían. Yo le conté que hacía muchos años que no tenía una relación seria y que vivía sola acompañada con un perro viejo.
Estábamos tan entretenidos con la charla que no nos dimos cuenta del paso del tiempo. Pagamos a media los trago y Facundo me llevo hasta mi casa porque era, según él, muy tarde para que una mujer volviera sola a su casa. 
Nos despedimos en la entrada del edificio, le agradecí por la salida y le envíe saludos a la mujer. Subí a mi departamento y me preparé una cena liviana porque estaba cansada yno me sentía bien.
Luego de comer me acosté y me puse a mirar la tele. Me costaba dormir porque la cabeza me daba vueltas y vueltas, repasando una y otra vez la salida con Facundo. Me acordaba de su sonrisa encantadora, de sus ojos negros y sinceros y de sus manos grandes y segura. Además admiraba su pelo crespo de color negro y su piel morena y casi perfecta. Sin darme cuenta y sin buscarlo me estaba enamorando de un compañero de trabajo y para colmo casado.
Me puse a escuchar música para relajarme pero no podía dormir. Tipo 3 de la mañana logré conciliar el sueño y a las 7 ya estaba levantada. Mientras me duchaba me prometí alejarme de Facundo, no quería complicar las cosas en el trabajo y menos por una confusión mía. Además él estaba casado y era, según había dicho, feliz con su mujer. 
Llegué a mi trabajo a las 9 de la mañana como siempre lo hacía, comencé por revisar las cosas que  me habían quedado pendiente del día anterior. Antes del mediodía termine lo que me faltaba y me tomé un respiro.
Salí de la oficina en busca de un café y me crucé en el pasillo con Sofía, otra compañera de trabajo, nos pusimos hablar de la novela brasilera que daban en un canal de aire. Cuando llegue a la cocina me encontré con Facundo, trate de alejarme lo más rápidamente de allí para evitarme la confusión pero  no pude hacerlo porque Carlos, otro compañero de trabajo, empezó a consultarme cosas del trabajo y no me dejaba salir. 
Facundo estaba sentado, tomando un té digestivo porque anoche había comido algo que le había caído mal. Cuando Carlos se fue me pregunto si me sentía bien porque tenía cara de no haber dormido bien.  Le dije que me sentía bien pero que a veces me costaba dormir porque me quedaba muy enganchada con los problemas del  laburo.
Me reto y me dijo que nunca más volviera a dormir tan poco, me aconsejo que tomará un baño caliente y un té de tilo. Le agradecí la preocupación y le dije que la próxima vez iba a tener en cuenta sus consejos. Me serví la taza de café y me fui a mi oficina a seguir con el trabajo.
A eso de la 13:30 deje el trabajo a un costado y salí a tomar un poco de aire y a caminar un poco por el parque que estaba enfrente del edificio. En el camino me encontré con Sofía y Carlos que volvían de almorzar. 
En el parque me compré un pancho con una gaseosa, hoy comería algo rápido grasoso para poder seguir trabajando. Me senté en una banca del parque y a los pocos minutos apareció Facundo que también había decido almorzar el parque. 
Se sentó conmigo y mientras comíamos charlamos un poco. Facundo me contó que su mujer no era celosa que nunca le revisaba el celular y que jamás controlaba sus horarios de llegada.
¡Que bueno!, eso habla bien de vos- contesté. Él me pregunto si yo tenía problemas de salir a comer o al cine con un hombre casado. 
- No, no tengo drama. Tengo muchos amigos casados con los que salgo a comer de vez en cuando y que me llaman o escriben por redes sociales para pedirme consejo- dije
Facundo sonrío satisfactoriamente , terminamos de comer y nos fuimos al trabajo.
Llegaron las 6 de la tarde, apagué la computadora y agarré mis cosas para salir, en el ascensor me crucé con Sofía, Carlos y Facundo. Llegamos a la planta baja y cada uno salió con rumbo a su hogar. Mañana sería otro día y la vida traería nuevas aventuras.

sábado, 16 de mayo de 2020

diario de una relación prohibida

Capítulo 1

Mi nombre es Celia y trabajo como administradora en la empresa de mi padre. Hace aproximadamente un año que trabajo allí y jamás me involucre con mis compañeros de oficina porque no me gusta mezclar el placer con el trabajo.
Soy una joven mujer soltera de casi treinta años, de mediana estatura y físico fibroso, me gusta hacer ejercicio y correr todas las tardes por la plaza. 
Mi vida trascurría de manera tranquila hasta que una mañana mi padre me dijo que había contratado un contador nuevo. Un hombre joven, hijo de una vieja amiga de mi tía, que se había quedado sin empleo y que necesitaba trabajo ya porque tenía una familia que cuidar y alimentar.
Él se presento a las nueve en la empresa para hablar con mi padre y arreglar los últimos detalles del contrato. A las diez apareció mi padre en mi oficina junto con él, su nombre era Facundo, tenía 32 y hacía 6 años que se había recibido de contador público en una universidad pública. 
Luego de la presentación formal mi padre lo dejó en mi oficina y me pidió que le enseñara la empresa y se lo presentara a los demás empleados.
Estuvimos casi una hora recorriendo el edificio de tres plantas, presenté a Facundo a todos los empleados y luego lo acompañé a su despacho privado, él ya sabía cual era su tarea y también sabía que si tenía alguna duda podía contar conmigo y con los demás encargados del área técnica y administrativa.
Cerca del mediodía, Facundo se acerco a mi oficina para preguntarme si teníamos horario para almorzar y también me pregunto si había algún lugar económico para comer. Le dije que a la una del mediodía solíamos tomar una pausa y comer algo. 
Además le dije que había un bar en la esquina que tenía menúes económicos donde algunos iban a comer pero que la mayoría preferíamos poner dinero y pedir comida.
Facundo se sonrió y me dijo que era una buena idea y que quería participar así nos conocía un poco más. Sin darme cuenta esa sonrisa espontanea me eclipso.
A la una nos juntamos para comer las pizzas que habíamos pedidos, Facundo se sentó enfrente de mi y hablo con todo el mundo. Yo comencé a sentirme como una adolescente enamorada, me perdía en su mirada transparente y en su sonrisa sincera y aunque sabía que era un hombre casado y con hijos no podía dejar de sentirme atraída por él.
A las seis de la tarde la oficina quedó vacía, todos se habían marchados a sus hogares y yo seguía renegando con unas cuentas que no me terminaban de cerrar. A las seis y media decidí dejar todo ahí y marcharme a mi hogar, mañana volvería a empezar pero ya no estaría impactada por la imagen de Facundo o eso creía............................



viernes, 15 de mayo de 2020

Día 51 de encierro

15 de Mayo de 2020: Pasamos el mes de encierro y seguimos adentro. El gobierno argentino estiro la cuarentena hasta el 24 de Mayo y seguramente la seguirá estirando hasta que termine el invierno. 
A veces me dan ganas de salir a la calle y romper la cuarentena, otras veces recapacito y me doy cuenta que es mejor estar adentro que salir y contraer el virus que ha causado estrago a nivel mundial con millares de muertos y en la Argentina hay más de 7 mil infectados y 353 personas fallecidas.
El corona- virus llego para quedarse y  vamos a tener que aprender a convivir con él, ojala algún día encuentren la vacuna y podamos salir y relacionarnos como lo hacíamos antes del virus.
En algunas zonas de Argentina se han permitido las salidas recreativas pero en la provincia de Buenas Aires, más precisamente en el Gran Buenos Aires donde vivo yo, no porque sigue siendo alto el indice de contagio. 
En mi barrio mucha gente sale a la calle sin barbijo y sigue con su vida normal como si el COVID- 19 no existiera, los chicos salen a la calle a jugar a la pelota y las madres toman mate en la vereda como si nada. 
Si bien el Estado puso un número gratuito para denunciar a quienes violan la cuarentena nunca te atienden. Por eso la gente se cansa y no llama más. Entiendo que cada uno es responsable del cuidado de su vida y de los suyos pero salir a la calle sin tomar ninguna precaución no sólo es arriesgar su propia vida y la de su flia sino también es poner en peligro la vida de todas las personas que tienen contacto con ellos.
Para cerrar diré que muchas veces a mi me gustaría ser como esas personas y salir a vivir la vida loca como hacen ellos pero bue, mi salud me convierte en paciente de riesgo y sé que no la pasaría bien si contrajera el corona- virus así que prefiero quedarme en casa y cuidarme y proteger a los míos.
Mi marido y mis hijos perrunos son todo para mi y aunque a veces el encierro se hace difícil de mantener es la mejor opción a estar muerto o internado en un hospital sin poder ver a nadie, conectado a un respirador sin saber que va a pasar.
#Quedateencasa.






lunes, 11 de mayo de 2020

Simón y su obsesión por los libros

Simón era un hombre joven y solitario cuya pasión era comprar novelas de suspenso y terror. 
Todas las mañanas antes de salir a trabajar revisaba que la biblioteca estuviera limpia y acomodada por orden alfabético. Si alguien tocaba sus libros debía colocarlos en su lugar sino Simón se enfadaba muchísimo.
Esta obsesión y meticulosidad fueron apartándolo de los amigos que no entendían su actitud y su reacción violenta cuando alguien tocaba sus libros.
No sólo a la mañana revisaba la biblioteca, todas las noches la limpiaba y la supervisaba. Controlaba que todos sus libros estuvieran en su sitio.
Sin embargo, una noche algo cambio, faltaba un libro que no aparecía por ningún lado, nadie lo había tomado y nadie había entrado y él no lo había sacado para leer.
¿Dónde estaba la novela? se preguntaba una y otra vez Simón pero no podía responderse. Busco por toda la casa y no lo encontró. Llamo a los pocos amigos que tenía y nadie tenía la novela. 
Pasaban las horas y el libro no aparecía y en un rapto de furia y dolor tomo un hacha y rompió toda la biblioteca y quemó todos los libros y fue ahí cuando recordó donde estaba la novela, la había dejado en la oficina, la había llevado allí para que un librero amigo se la repara.

viernes, 24 de abril de 2020

Día 30 de encierro

24 de Abril de 2020: Hace un mes que no salgo a la calle. Tal vez alguien se pregunte por qué estoy adentro, qué es lo que me impide salir. Les cuento que tengo dos enfermedades crónicas que me convierten en paciente de riesgo, una es el asma, la otra es la artritis reumatoidea (AR)
Ambas enfermedades me acompañan desde hace un tiempo y son, de alguna forma, mis amigas. Gracias a Dios la AR se porta bien conmigo, la tengo en un grado leve y sólo sufro un poco de rigidez y dolor en las manos y los hombros. 
Mi madre sufrió bastante por esta enfermedad, yo tengo la ventaja que no fumo, ni bebo alcohol, sólo tengo un defecto, me gusta comer porquería como fiambre, papas fritas y demás cosas saladas.
Si bien trato de cuidarme con las comidas, a veces el deseo puede más y bue, compró esas porquerías para darme un gusto.
La medicación que tomó para la AR me convierte en un paciente de riesgo y por eso, debo quedarme adentro y evitar el contacto con otras personas, lo que transforma el encierro en algo tedioso y monótono.
Por este motivo todos los días busco algo nuevo para hacer, un día tejo una hora una bufando a dos agujas, otro días escribo y así trascurre la semana entre una tarea y otra. Lo que no estoy haciendo es actividad física, estoy media vaga o vaga del todo, debería ponerme las pilas con eso ya que le harían bien a mis articulaciones.
Mucha personas consideran a la AR como una maldición para mi es una enfermedad que va a acompañarme toda la vida y por eso decidí hacer las paces con ella, aceptarla ya que otra no me queda y si la tomo como una enemiga o la subestimo, ella va a ganar la guerra. Es una lucha día a día, todos los días tenemos que cuidar nuestras articulaciones para no sobre exigirla.
Escribí mucho por hoy, en unos días volveré a conectarme para contarles como sigue mi encierro. 






jueves, 23 de abril de 2020

Día 29 de cuarentena

23 de Abril de 2020: Hoy el encierro ha sido más fácil y llevadero. Por suerte, el clima sigue siendo cálido y me permite disfrutar del jardín y del amor de los nueve perros que tengo. Ellos, junto a mi marido, conforman mi hermosa familia. 
Salir al jardín y pasar tiempo con mis niños perrunos, hace más sencillo el encierro porque no sólo me permite tomar aire fresco sino que además me carga de energía positiva. Mis hijos perrunos saben como demostrarme su amor con cada beso y cada abrazo. 
A diferencia de muchos perros que se siente estresados porque sus dueños están las 24 hrs en casa por causa de la pandemia del corona-virus, los míos lloran y ladran cuando yo me voy, ellos están acostumbrados a verme u oírme todo el día en la casa y si bien, ellos tienen su hogar en el jardín y sólo entran los días de lluvia, saben que yo estoy en casa porque escuchan mi voz o me escuchan cocinar.
Mis bebes son la cosa más dulce y más fiel, son mis leales compañeros, siempre están al pie del cañón, les encanta jugar con la pelota de tenis, con las botellas de plástico y con la ropa que me roban de la soga. 
Si bien da trabajo cuidar nueve perros, es la labor más linda y satisfactoria porque ellos saben como retribuirte. El pago por tanto cuidado son muchos besos, ladridos de alegría y colas que se mueven sin parar, es así, como ellos demuestran su amor. Además una sabe que hace la cosas bien, que ellos están sano y bien cuidados.
En mi humilde opinión, todo ser humano debería tener al menos una mascota porque no sólo lo mantendría ocupado sino que además tendría amor todos los días. Tener una mascota es una bendición, tener nueve perros es un sacrificio bendito ja ja ja ja.

miércoles, 22 de abril de 2020

Diario de la cuarentena: Día 28 de encierro

22 de abril de 2020: Hace un mes que no salgo a la calle, sólo salí dos veces, una para hacer las compras en el supermercado y otra acompañe a mi marido a retirar plata del cajero y comprar un par de cosas que necesitábamos. El encierro a veces se vuelve tedioso, aburrido, hay que buscar actividades nuevas cada día para pasar el tiempo. 
El tiempo, buen tema para analizar, a veces parece pasar rápido y otra veces pasa lento, el día parece tener mil horas y no acabar nunca, hagas lo que hagas, las horas parecen eternas y la jornada se hace larga y tediosa. 
Otras veces, las horas pasan rápido, el día no alcanza para realizar las tareas que planeábamos hacer, las agujas del reloj parecen correr rápido y no nos alcanza el día para hacer todo lo que nos proponemos y debemos dejar la tarea para otro mañana u otro día.
Además, todos los días parecen iguales, no sabemos cuando empieza la semana ni cuando termina, ni siquiera sabemos que fecha es, con el encierro y la distancia social, perdimos la noción del tiempo y todos los días parecen iguales.
Por suerte, tengo los libros, dibujos para pintar, juegos en el celular y el hobby de la escritura para distraerme y no pensar en el encierro. Tampoco tengo miedo de enfrentarme a mi misma, ni auto-analizarme, creo que estoy apta para soportar y resistir el encierro y el distanciamiento social. 
Sin embargo, a veces se hace complicado, no alcanza con los mensajes por whatsapp ni los abrazos virtuales ni los besos de los perros, a veces extraño caminar por la calle, salir a comprar o charlar con la vecina o la almacenera pero si quiero volver a vivir eso. Si quiero volver a ver a mi familia debo quedarme adentro y resistir el encierro con estoicismo porque no existe otra cura ni otra solución. Mañana les seguiré reflexionando y contándoles como sigue mi encierro.


jueves, 26 de marzo de 2020

El tiempo dirá....

El coronavirus se adueño de nuestras vidas, para cuidarnos debemos quedarnos en casas y salir lo menos posible porque se contagia con el contacto. Algunos hacemos caso y nos quedamos adentro, matando el tiempo como se pueda y otros, muy pocos, salen y deambulan por la ciudad sin miedo a nada ni a nadie. Yo me pregunto, esa gente será consciente de que se trata de un virus mortal que no perdona ni a ricos ni a pobres, que si te quedas en casa no te lo contagias. 
A veces me pregunto si este virus no es un aviso del planeta para que bajemos un cambio, cambiemos nuestras rutinas destructivas y cuidemos más al planeta. El tiempo dirá como serán las cosas después de esta pandemia, cómo nos vamos a desenvolver como seres humanos, si seguiremos siendo los egoístas e individualistas de siempre o seremos más generosos y solidarios con el prójimo. 
El tiempo, además, nos mostrará que tipo de Estado y gobierno queremos, si optamos por un tipo de gobierno que cuide al pueblo y deje de lado a la economía o si preferimos un tipo de gobierno que priorice la economía por sobre la mortandad de la población. El tiempo dirá si el capitalismo muere del todo o sobrevive este virus. 
El tiempo, también, nos dirá si el ser humano aprendió la lección o sigue haciendo la mismas macanas. El tiempo dirá... o no dirá nada y seguiremos siendo los mismos seres destructivos que siempre fuimos. 

martes, 11 de febrero de 2020

El pasado es historia, el futuro es un misterio

Dejar el pasado atrás muchas veces cuesta, planear el futuro o idear planes para el futuro es fácil, lo difícil y a veces complicado es disfrutar el hoy, el tiempo presente.
Entender que existe el hoy es lo importante, disfrutar el tiempo presente, vivir el hoy,  planear el hoy es la mejor opción, navegar sobre las aguas del tiempo y disfrutar del paseo, sentir el viento en la cara y la lluvia en le cuerpo. Saborear cada comida como si fuera la última, vivir cada instante como si fuera el último de nuestras vidas.
Entender y aceptar que la vida es hoy, sólo existe el hoy y nada más que el hoy. Dejar el pasado en paz y aceptar que todo lo que paso fue lo mejor para nuestras vidas.
Aceptar que el futuro es incierto y la vida es hoy, sólo hoy,

miércoles, 5 de febrero de 2020

Decir adiós a los fantasmas del pasado

A veces cuesta alejarse del pasado, que insiste una y otra vez en volver. Muchas veces creemos que la puerta se cerró pero siempre queda una rendija por donde se cuelan los fantasmas del pasado que se niegan a partir. Hay que tener mucha fuerza de voluntad y mucha fortaleza mental y física para poder dejar atrás a esos seres que la nostalgia insiste en traer nuevamente a nuestras pacificas vidas. Decir adiós es crecer dice Soda Stereo en una canción y eso es verdad, saber despedir a un amor del pasado, entender que la relación se terminó y que sólo queda el recuerdo de un gran amor, es madurar, es crecer. La vida es movimiento continuo que no nos permite volver el tiempo atrás, por eso es importante mirar el pasado y decirle: quedaste atrás. Ahora sólo existe el presente, el hoy, el momento actual.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

sábado, 25 de enero de 2020

Un día de verano caluroso y soleado decidí abrir mi blog y compartir con los demás mis escritos y pensamientos. Tal vez a algunos les guste lo que escribo y otros seguirán de largo pero lo que cuenta es el intención, sólo fracasa quien no lo intenta. Hoy me siento satisfecha por iniciar un camino nuevo e incierto que puede abrir otros caminos.