Esa mañana me levanté cerca de las 7, me bañe y salí para el trabajo. Llegué a las 8 y me quede en el hall de entrada esperando al electricista. Un corto circuito en la sala de impresión había quemado las llaves térmicas del viejo edificio ubicado cerca del Obelisco, sobre la calle Viamonte.
Cerca de las 8:30 llego el electricista, debía cambiar la instalación eléctrica del segundo piso y las llaves térmicas de todo el edificio porque como eran de mala calidad se habían deteriorado con el paso del tiempo.
A eso de las 9 me dijo que iba a comprar lo que necesitaba para arreglar el problema. Baje a abrir la puerta del edificio ya que había dado el día tanto al personal de seguridad como a los empleados de la oficina.
La oscuridad de la oficina me llevo a pensar en lo ocurrido el día anterior. Facundo no sólo me había besado sino que me había invitado a salir. Si bien tenía ganas de estar, físicamente, con él, pensaba que, desde el punto de vista ético, no era correcto.
A las 11 el electricista volvió con todo lo necesario para reparar el desperfecto, cerca de las 18 termino el trabajo. Cambio no sólo los enchufes del segundo piso sino que además instaló llaves térmicas Siemmens que eran de mejor calidad para que no volviéramos a tener problemas.
Al otro día volvimos al ritmo habitual, a eso de las 13 cuando la oficina estaba casi vacía, Facundo vino a mi oficina a consultarme una duda que tenía sobre una balance que no terminaba de cerrarle. Esto le sirvió de excusa para robarme un beso y decirme que quería verme después del trabajo en el bar.
Me quede shockeada no sabía que hacer, por un lado quería ir a tomar un trago con él pero por el otro, sabía que podía ser peligroso para los dos. Tome la decisión de no pensar más en eso, tenía dolor de cabeza por todo el trabajo atrasado.
Llegada las 18, salí de mi oficina rumbo a mi hogar, el aire fresco y la caminata me hicieron cambiar de idea y fui al bar a encontrarme con Facundo. Él estaba allí, sentado en un rincón oscuro, alejado de las miradas curiosas de la gente.
Entre un poco asustada, tenía miedo de cruzarme con Sofía o Carlos o con algún otro compañero de trabajo pero no había nadie conocido. Me senté enfrente de Facundo, pedimos dos porrónes de cerveza Quilmes y una picada porque ninguno de los dos habíamos almorzado nada.
Estuvimos casi una hora hablando, él me dijo que iba a estar solo todo el fin de semana y me pregunto si tenía planes.
- No-le respondí- voy a estar todo el finde en mi casa, limpiando y acomodando mi pieza.
- ¡Que aburrida!-dijo- ¿No te gustaría salir un rato? ¿Podríamos ir hasta Luján y pasar el finde ahí?
- Me encantaría- contesté- pero no tengo con quien dejar a Sansón.
- Podemos llevarlo, conozco un lugar donde aceptan animales- dijo
- Ok, ¿viajamos el viernes a la noche o el sábado?- pregunté
- El viernes, tipo 21 te paso a buscar por tu departamento.
Terminamos la cerveza y la picada y salimos. Me llevo hasta mi casa y me dio un beso apasionado de despedida.
La semana transcurrió tranquila, cada tanto nos escapábamos para vernos y darnos un beso a escondida. Llego el viernes, a las 18 termine mi trabajo y me fui a mi casa. Preparé un bolso con una muda de ropa y otro con las cosas del perro. A las 21, Facundo paso por mi departamento, cargamos todo en el auto y salimos rumbo a Luján.
Cerca de las 22 llegamos a la posada, era un lugar tranquilo y discreto. Tenían para alquilar habitaciones y departamentos de un ambiente. Facundo había reservado un departamento.
Entramos, Sansón se acomodo en el rincón cerca de la cocina mientras nosotros acomodábamos la cosas en el dormitorio.
Cenamos algo ligero y nos acostamos. Al principio, me dio vergüenza acostarme en camisolín al lado de un hombre que apenas conocía pero la oscuridad y el deseo me hicieron perder el miedo. Facundo se acerco dulcemente, me abrazo y me acaricio primero los brazos y luego los senos.
Al mismo tiempo que aumentaba el deseo, disminuía mi miedo y comencé a acariciar su miembro eréctil. Hicimos el amor suavemente como si fuera la primera vez de ambos y luego nos quedamos dormidos abrazados.
Nos despertamos temprano y volvimos a hacer el amor, está vez fue más largo y más salvaje, él me hizo sexo oral y me corrí en su boca. Luego del sexo salimos a desayunar y a caminar con Sansón.
A la tarde fuimos a recorrer la capilla de la Virgen de Luján y a recorrer los museos, compramos algunas chucherías y algo para comer.
Tipo 18, volvimos al departamento, Sansón estaba agotado de tanto caminar, se acostó en su rincón y no se volvió a levantar. Nos bañamos juntos y le hice sexo oral, me encanto sentir su miembro en mi boca. Facundo me dio vuelta y me penetro dulcemente, antes de terminar, saco su miembro eréctil y termino en mi boca, sentir su leche caliente recorrer mi garganta fue un placer. Me sentí realizada y satisfecha.
A las 20 me puse a cocinar pollo al horno con papas, comimos y nos acostamos a ver una peli de terror. Terminada la peli, volvimos a hacer el amor y otra vez nos dormimos abrazados. Llego el domingo, guardamos todas las cosas y nos preparamos para volver. Yo debía llegar tipo 17 a mi casa ya que a las 20 llegaba mi papá de la vacaciones y debía ir a su casa a recibirlo.
Salimos de Luján tipo 15 y a las 16:30 estábamos en la puerta del edificio, nos despedimos con un beso largo y me prometió que volveríamos a repetir la experiencia.
Estuvimos casi 1 año viéndonos a escondida hasta que un día Facundo anuncio en la oficina que iba a ser papá, su mujer estaba embarazada de tres meses y para completar mi buena racha mi papá me dio una excelente noticia, la empresa había inaugurado una sucursal en Rawson y debía trasladarme allí por un tiempo para controlar las cuentas.
Cinco días después de los anuncios partí hacía Rawson, sabiendo que nunca más iba a tener contacto con Facundo o eso creía...
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