Capítulo 2
Me presente a trabajar como todos los días, la sonrisa cautivadora de Facundo ya no me atraía como al principio. La mañana empezó tranquila pero después del mediodía las cosas se complicaron y tuve que quedarme trabajando fuera de hora. Pensé que era la última en irme pero no, Facundo también se había quedado revisando unos balances que no cerraban.
Los dos coincidimos en el ascensor, estábamos agotados de renegar con las cuentas que no terminaban de cerrar. Al llegar al hall de entrada, nos despedimos pero dio la casualidad que íbamos caminando para el mismo lado.
En el camino pasamos por un bar y Facundo me pregunto si quería tomar algo para despejarme un poco. Le dije que si que necesitaba un trago para relajarme y olvidarme un rato de los números.
Estuvimos casi una hora en el bar, hablando del trabajo y de la vida. Él me contó que hacía casi tres años que se había casado con su novia de la facultad, que era muy feliz con ella y que estaba terminando de pagar el departamento donde vivían. Yo le conté que hacía muchos años que no tenía una relación seria y que vivía sola acompañada con un perro viejo.
Estábamos tan entretenidos con la charla que no nos dimos cuenta del paso del tiempo. Pagamos a media los trago y Facundo me llevo hasta mi casa porque era, según él, muy tarde para que una mujer volviera sola a su casa.
Nos despedimos en la entrada del edificio, le agradecí por la salida y le envíe saludos a la mujer. Subí a mi departamento y me preparé una cena liviana porque estaba cansada yno me sentía bien.
Luego de comer me acosté y me puse a mirar la tele. Me costaba dormir porque la cabeza me daba vueltas y vueltas, repasando una y otra vez la salida con Facundo. Me acordaba de su sonrisa encantadora, de sus ojos negros y sinceros y de sus manos grandes y segura. Además admiraba su pelo crespo de color negro y su piel morena y casi perfecta. Sin darme cuenta y sin buscarlo me estaba enamorando de un compañero de trabajo y para colmo casado.
Me puse a escuchar música para relajarme pero no podía dormir. Tipo 3 de la mañana logré conciliar el sueño y a las 7 ya estaba levantada. Mientras me duchaba me prometí alejarme de Facundo, no quería complicar las cosas en el trabajo y menos por una confusión mía. Además él estaba casado y era, según había dicho, feliz con su mujer.
Llegué a mi trabajo a las 9 de la mañana como siempre lo hacía, comencé por revisar las cosas que me habían quedado pendiente del día anterior. Antes del mediodía termine lo que me faltaba y me tomé un respiro.
Salí de la oficina en busca de un café y me crucé en el pasillo con Sofía, otra compañera de trabajo, nos pusimos hablar de la novela brasilera que daban en un canal de aire. Cuando llegue a la cocina me encontré con Facundo, trate de alejarme lo más rápidamente de allí para evitarme la confusión pero no pude hacerlo porque Carlos, otro compañero de trabajo, empezó a consultarme cosas del trabajo y no me dejaba salir.
Facundo estaba sentado, tomando un té digestivo porque anoche había comido algo que le había caído mal. Cuando Carlos se fue me pregunto si me sentía bien porque tenía cara de no haber dormido bien. Le dije que me sentía bien pero que a veces me costaba dormir porque me quedaba muy enganchada con los problemas del laburo.
Me reto y me dijo que nunca más volviera a dormir tan poco, me aconsejo que tomará un baño caliente y un té de tilo. Le agradecí la preocupación y le dije que la próxima vez iba a tener en cuenta sus consejos. Me serví la taza de café y me fui a mi oficina a seguir con el trabajo.
A eso de la 13:30 deje el trabajo a un costado y salí a tomar un poco de aire y a caminar un poco por el parque que estaba enfrente del edificio. En el camino me encontré con Sofía y Carlos que volvían de almorzar.
En el parque me compré un pancho con una gaseosa, hoy comería algo rápido grasoso para poder seguir trabajando. Me senté en una banca del parque y a los pocos minutos apareció Facundo que también había decido almorzar el parque.
Se sentó conmigo y mientras comíamos charlamos un poco. Facundo me contó que su mujer no era celosa que nunca le revisaba el celular y que jamás controlaba sus horarios de llegada.
¡Que bueno!, eso habla bien de vos- contesté. Él me pregunto si yo tenía problemas de salir a comer o al cine con un hombre casado.
- No, no tengo drama. Tengo muchos amigos casados con los que salgo a comer de vez en cuando y que me llaman o escriben por redes sociales para pedirme consejo- dije
Facundo sonrío satisfactoriamente , terminamos de comer y nos fuimos al trabajo.
Llegaron las 6 de la tarde, apagué la computadora y agarré mis cosas para salir, en el ascensor me crucé con Sofía, Carlos y Facundo. Llegamos a la planta baja y cada uno salió con rumbo a su hogar. Mañana sería otro día y la vida traería nuevas aventuras.
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