El tiempo parecía transcurrir lentamente, hacía casi dos meses que Facundo y yo habíamos tomado un trago después del trabajo. Algunos días al mediodía nos sentábamos en el parque a comer algo y a descansar un poco del laburo. Por suerte, teníamos más trabajo pero menos problema con el cierre de las cuentas y los balances.
Todo parecía ir sobre ruedas hasta que llego el verano y mi padre se tomo unos días de vacaciones y nos dejo a Facundo y a mí a cargo de la empresa.
Los primeros días nos íbamos a las 18 como todo el mundo, nos despedíamos en la puerta del edificio y cada uno partía para su hogar. El cuarto día las cosas se complicaron, hubo que llamar a un electricista porque las térmicas empezaron a fallar, se cortaba la luz de todo el edificio y no podíamos trabajar con las computadoras.
Llamé a un electricista que me dijo que al mediodía iba a estar por ahí, eran las 14 horas y el electricista no aparecía. Volví a llamarlo y él me contesto que tipo 15 iba a estar por ahí. Llego cerca de las 16 puso como excusa que se le había complicado el trabajo que estaba haciendo pero no le creí porque tenía pinta de haber estado jugando un partido de fútbol con los amigos en la plaza.
El arreglo no era nada sencillo, había que cambiar todas las térmicas del edificio y eso iba a llevar tiempo. Facundo y yo nos quedamos hasta las 20 acompañando al electricista mientras revisaba la conexión eléctrica de todo el edificio.
Cuando salimos, Facundo se ofreció a llevarme a casa y acepté, estaba muy cansada para esperar el colectivo que a esa hora venía lleno de gente que salía del trabajo. Llegamos al edificio y le pregunte si quería subir a tomar algo. Al principio se negó, me dijo que era tarde pero luego de pensarlo un rato me dijo: - Ok, no hay nada de malo en tomar un café o un trago con un a compañera de laburo.
Subimos y mientras preparaba el café, Facundo recorría mi departamento acompañado de mi perro Sansón, un viejo collie que le costaba un poco caminar. Me pregunto por qué vivía sola en un departamento tan grande.
- Porque todavía no encontré un hombre con quien compartir mi vida y además me gustan los espacios grandes donde poder moverme con libertad- le dije- Vos, ¿no tenes ningún amigo para presentarme?
- No- contesto secamente.
Serví el café y nos sentamos en el sillón del living. Sansón se sentó entremedio de los dos, esa era su forma de protegerme de los extraños pero una vez que tomaba confianza o aprobaba la visita del intruso, mi perro se relajaba y se acostaba en su camita cerca de la estufa del comedor.
Mientras tomábamos el café hablamos del problema eléctrico de la oficina y del contratiempo que eso generaría a nuestro trabajo. Sansón aprobó a Facundo y se acostó a descansar en su lugar. Desde allí podía observarnos y controlar los movimientos de mi nuevo amigo.
La hora pasó rápidamente y le pregunte si quería quedarse a comer algo. Me dijo que si y encargue una pizza de muzzarella y una calabresa, cuando baje a buscar las pizzas, compré en el maxikiosco de abajo del edificio unas latas de cerveza Quilmes y unas de Coca- cola porque no sabía que tomaba Facundo.
Comimos tranquilamente y a eso de las 22 me dijo que tenía que irse que era tarde y que su mujer iba a preocuparse por él ya que se había olvidado de avisarle que iba a llegar tarde.
Bajé a abrirle y en el ascensor me robo un beso, fue algo mínimo y fugaz que volvió a repetirse en la puerta del edificio.
Luego del beso me dijo buenas noches y se marcho. Al llegar a su casa, me mando un mensaje, me agradeció por la comida y me dijo que le gustaría repetir la salida pero que esa vez sería en un restaurante.
Apenas leí el mensaje no sabía que responder, tenía miedo de meterme en un lío, lo pensé unos segundos y le conteste que si, que me encantaría.
Me fui a dormir temprano pensando en todas la cosas que tenía que hacer mañana, a las complicaciones típicas del trabajo se les sumaba el problema eléctrico del edificio y los besos con Facundo lo que haría de este un día largo y complicado pero bueno no me quedaba otra salida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario