martes, 20 de abril de 2021

Atormentada

- Basta déjame en paz- dijo Paula asustada- hace unos días que me persigues. Me cansé ya no quiero verte ni oírte.

- No, no lo voy a hacer- contesto  Susana- voy a estar contigo hasta el último día de mi vida.

- No ya no quiero verte. Eres como una pesadilla que nunca acaba.

capitulo 2

Hoy me desperté temprano y Susana no estaba en la casa. No sé que paso, ojalá se haya ido para siempre. Por fin voy a poder volver a respirar aire puro y disfrutar de mi vida.

capítulo 3

- ¿Quién es?- pregunto temerosa Paula- ¿Quién carajo es?- volvió a preguntar exaltada.

- Soy yo- dijo Susana riéndose- creías que me había ido pero volví sólo me ausente por unos días.

- ¿Cómo hiciste para volver?- dijo alterada al borde del colapso nervioso

- Tú sabes bien como hice- repuso sonriendo cínicamente- no te hagas la tonta. 

-No, no lo sé, dímelo tú

- Tú sabes bien lo que pasa sólo tienes que revisar bien tu botiquín.

- ¿Cuál botiquín?- contesto sorprendida. Paula no sabía de que hablaba Susana.

- El de tu baño privado- dijo ella- mira bien tus remedios y sabrás la respuesta.

capitulo 4

Paula fue internada, su marido la encontró desmayada en el baño después de haber tomado varias pastillas juntas. Nadie sabe bien lo que paso y Paula no puede hablar  porque se encuentra en coma. Sin embargo, una sombra camina por la casa esperando a su compañera para seguirla hasta el final de sus vidas. 

T S Rossi, Tristán Suarez

20/04/2021



martes, 15 de septiembre de 2020

parte 2

Pasado un mes de la primera cita, Susana y Fernando arreglaron para encontrarse nuevamente en un restaurante de Palermo, un tanto alejado del trabajo para no toparse ni despechar sospechas con sus compañeros de trabajo. 

Se encontraron un sábado cerca de las 21 horas en la esquina de Las Heras y Scalabrini Ortiz desde allí fueron caminado hasta el restaurante que quedaba cerca. La cena transcurrió de manera tranquila, el lugar era muy agradable, había una amplia variedad de platos para elegir y el servicio era excelente. Hablaron de todo un poco, de música, cine, deportes y amores pasados. Fernando le pregunto a Susana por qué estaba sola.

- Porque no tengo suerte con los hombres- dijo ella

- ¡De en serio!- respondió Fernando asombrado

- Si- dijo secamente- todos los hombres con los que he salido buscaban algo casual y como yo no quería compromiso,  disfrutaba el poco tiempo que pasaba con ellos.

- Yo tampoco tuve una relación seria pero ahora me gustaría estar con una mujer bella, madura e inteligente como vos.

Susana se sonrojo y no supo que contestar y por eso se quedo callada pensando que decir. 

Terminada la cena se fueron a caminar al parque Las Heras que estaba cerca de ahí, compraron un helado y se sentaron bajo la luz de la luna a comerlo. Después de terminarlo se fueron a caminar por el parque y en el momento menos pensado Fernando tomo de la mano a Susana y le dio un beso francés que la dejo muda. Ese gesto inesperado del muchacho produjo cosquillas en el estómago de ella y una especie de hormigueo le recorrió todo el cuerpo.

Con el correr de los días la relación entre ellos se fue afianzando y ambos decidieron blanquear su relación en el trabajo. Esta era más que evidente para todos sus compañeros que ya se habían dado cuenta por las caritas felices de ambos y además por como los dos se decían cosas a través de una simple mirada.

Lo que nadie sabía era que un antiguo amor de Susana volvería a su vida. Hacía años que no veía ni sabía nada de Arturo, un hombre casado que había conocido hacía muchos años en la oficina y con quien había mantenido una relación casual llena de fuego y locura. Un momento de pasión con él era tocar el cielo con las manos.

Arturo era un hombre maduro de pelo negro y un cuerpo musculoso, fruto de largas horas en el gimnasio. Este era un gran amante sabía como seducir y amar a una mujer así como también sabia como hacer que ella llegara al máximo placer.

viernes, 11 de septiembre de 2020

amar es para siempre

 1


Amar, amar, amar eso se repetía una y otra vez Susana, una joven mujer de más de treinta años que sólo quería ser amada y amar a alguien, a algún hombre capaz de entenderla y respetar su soledad.

A pesar de ser una joven adulta aún no había podido disfrutar del amor verdadero, sólo había tenido relaciones casuales con hombres casados y solteros que no habían querido ni buscado una relación a largo plazo.

Todas sus amigas y conocidas estaban en pareja o habían experimentado la aventura del amor pero ella todavía se mantenía alejada de eso porque pensaba que la vida era algo mas que casarse y tener hijos. No obstante, a los treinta y tantos se había dado cuenta que tal vez seria lindo conocer un hombre que la cuidara y respetara, que pasara tiempo con ella  y compartiera sus gustos pero todavía no habita llegado. 

La vida sólo le presentaba hombres casados que querían tener sexo y nada más, sexo placentero y excepcional pero nada más. Todo se reducía a un intercambio de fluidos corporales.

Sin embargo, una tarde de otoño todo cambiaría para Susana sin que ella lo supiera.  En la oficina donde trabajaba conoció un hombre joven y simpático que había empezado a laburar hacia dos meses. Siempre se lo cruzaba en los pasillos y se saludaban con timidez pero un día, Fernando, la invito a tomar un café en el bar de la esquina. 

Si bien, ella creía que no se mezclaban el amor con el trabajo, acepto la invitación sin dudar. Fernando parecía ser un hombre agradable y además necesitaba desenchufarse un poco de la locura del trabajo.

Se encontraron en la cafetería que estaba sobre Santa fe cerca de Callao, la oficina donde trabajaban estaba cerca de la 9 de Julio. Fernando pidió un cortado y Susana una lagrima. Al principio la charla fue poco fluido por los nervios, hablaron del trabajo y de lo difícil que era trabajar sin sistema pero con el correr de los minutos la charla se hizo más amena y hablaron de todo un poco. Estuvieron un buen rato en el café hasta que Susana le dijo que tenía que irse que era muy tarde

-Uh, disculpa-dijo Fernando- no me di cuenta de la hora. Seguramente tu novio o marido 

 se va a preocupar porque todavía no llegaste- pregunto con disimulo.

-Vivo sola- contesto Susana- y vos tenes alguien que te espere?

-No también vivo solo. Bah, en realidad vivo con Blackie, mi gato- dijo sonriendo

- Yo vivo con Sultán, mi  perro.

Ambos sonrieron tímidamente al darse cuenta que ninguno tenía pareja.

Antes de despedirse, Susana y Fernando intercambiaron sus  números de celular y quedaron en volverse a ver pero en un lugar más intimo donde pudieran charlar sin ser observados por las miradas curiosas de sus compañeros de trabajo que estaban atentos a cada uno de los movimientos que hacía cada uno.




miércoles, 29 de julio de 2020

El bebe maldito

Carla y Ramiro eran una pareja feliz de mediana edad, hacía cinco años que vivían juntos y por cosas de la naturaleza el embarazo no llegaba.

Un día estaban en la estación de tren en Constitución y una mujer extraña le pidió a Carla si podía tenerle el bebe mientras iba al baño. Ella acepto, le encantaban los niños. 

La mujer entro al baño y Carla espero que ella saliera para ingresar ella. La señora nunca salio y Carla empezó a preocuparse. Se acerco a la seguridad de la estación para informarle el hecho y ellos le dijeron que iban a ocuparse del asunto. Le preguntaron si se acordaba como iba vestida la mujer y algún que otro dato relevante. 

Carla les dijo que la mujer llevaba una pollera ancha como usan las gitanas y una camisola encima. También les dijo que hacía casi una hora que la mujer no veía la mujer. 

Mientras tanto Ramiro se preocupaba su mujer le había dicho que iba hasta el baño volvía y todavía no había aparecido, cuando comenzaba a preocuparse, Carla apareció con la policía y le contó lo que había sucedido en la fila del baño.

La policía les dijo que la mantendría informada y Carla y Ramiro se tomaron el tren y partieron hasta Monte Grande, se bajaron en la estación y pasearon un rato  por el centro comercial para olvidarse del asunto.

A los pocos días la policía se comunicó con Carla y le comunicó que la madre del bebe todavía no había aparecido y como ella lo había denunciado la asistente social que se ocupaba del asunto quería saber si ella y su marido querían tener la guarda provisoria del niño. 

- Lo voy a pensar-dijo Carla- nosotros somos un matrimonio que trabajamos mucho y casi no tenemos tiempo para ocuparnos de un bebe,

- Ok - respondió la policía que llamó- y cortó el teléfono.

Esa noche Carla habló con su marido y él le contesto que no. Un no rotundo

- ¿Por qué no?- dijo ella,

- Porque es un bebe raro, cuando vi la foto en los medios me  dio miedo, no quiero que este en casa con nuestros hijos perrunos.

- A mi me paso lo mismo cuando lo tuve en brazos, sentía que el bebe me absorbía la energía.

 Al otro día Carla llamó a la comisaría y les dijo que había hablado con su marido y que habían tomado la decisión de no aceptar la guardia provisoria del bebe.

Unos meses más tarde, Carla se puso a buscar una noticia en Google, allí descubrió que el matrimonio que se había encargado de cuidar del al bebe había sufrido una tragedia terrible, los hijos mayores del matrimonio había fallecido quemados en la habitación. El bebe fue el único que había sobrevivido porque dormía en el cuarto de los padres. 

La foto del diario mostraba una pareja devastada y un bebe sonriendo. Carla agradeció a Dios no haber aceptado la propuesta de la asistente social ya que al poco tiempo de rechazarla se había enterado que estaba embarazada y esperaba su primer hijo.




La sombras de Ema

Me llamo Ema, soy una joven mujer de la zona sur del Gran Buenos Aires, vivo con mi marido en una humilde casa y trabajo en una casa de comidas rápidas.
Hace unos días siento que algo extraño me sigue, una especie de sombra oscura y siniestra, desde el trabajo y al llegar a mi casa se aleja. Parece que el calor del hogar y la luz lo ahuyentan.
Sin embargo, esta noche algo raro paso, la sombra está adentro de mi casa, entro con mi marido. Ya se comió al perro y a mi marido sólo quedamos el gato y yo que estamos encerrados en la pieza, la siento detrás de la puerta, sé que me encontró.
Escribo está carta para avisarle a mi familia y advertirles que una sombra tenebrosa existe y devora cualquier ser vivo.
Si están leyendo estas palabras es porque me comió a mi también.
Días más tardes la madre de Ema fue a visitarlos. Tocó el timbre y nadie salía, abrió la puerta con la llave de repuesto que tenía. El perro estaba sentado en el sillón junto a su dueño, muerto con un tiro en el pecho.
Ema estaba en la pieza acostada en la cama con un tiro en la cabeza.
El frasco de pastillas recetado por el psiquiatra permanecía intacto sobre la mesita de luz junto a un papel escrito con palabras ilegibles.
El gato miraba a su dueña desde el techo del placar y se relamía las pezuñas manchadas de sangre.

viernes, 5 de junio de 2020

El bosque maldito

Y un grito de mujer se oyó en la oscuridad.

Un año atrás, en la aldea de E... se había mudado un joven matrimonio con dos hijos hermosos. Vivían en los profundo del bosque, rodeado de la naturaleza, en una casita de madera humilde y sencilla.

Eran una familia feliz, disfrutaban de la vida al natural, cultivaban su propia huerta, cuidaban sus animales de su granja y sólo se acercaban al pueblo para intercambiar sus productos por alguna mercancía necesaria. 

Una noche a fines del invierno, los aldeanos se juntaron cerca del bosque a festejar el inicio de la primavera. Muchos encendieron fogatas y bailaban alrededor de ellas.  La intención era apagar las apenas terminará el festejo para evitar los incendios forestales. 

Sin embargo, una fogata quedo a medio a mitigar y una de las chispas cayó sobre el pasto seco propagando el fuego rápidamente.

Los animales huyeron asustados, el padre salió corriendo a buscar agua para aplacar el fuego. La madre intento salvar a los niños que dormían en la planta alta de la casa. Pudo  llegar a la habitación pero no pudo bajar porque el fuego había prendido la escalera precaria de madera.

Buscó una nueva salida pero las ventanas estaban selladas y no encontró nada con que romper los tablones de madera que tapaba las ventanas. El padre, desde afuera, intento rescatar a su mujer y a sus hijos, pero no pudo, no halló la escalera de mano. Quiso trepar pero la madera estaba demasiado caliente y se quemaba las manos.

Al final, se decidió  por entrar pero al hacerlo quedó atrapado en un hongo de fuego. Todos fallecieron en ese trágico accidente y desde ese día en lo profundo del bosque se oye un grito desgarrador de mujer, pidiendo que salven a sus hijos.

Desde ese día, todos los aldeanos de E... duermen con un ojo abierto esperando a la mujer que grita reclamando venganza por la muerte de su flia.

Desde ese día el bosque está maldito y nadie descansa en paz.

miércoles, 27 de mayo de 2020

capítulo 5

Estuve un año viviendo en Junin, los paseo por el parque y la laguna de Gomez me ayudaron a reanudar mi vida sentimental. Un día de septiembre llame a la empresa, como todos los meses, para darle las novedades a mi padre y  me atendió Sofía. Me contó varios chismes de la oficina y me dijo al pasar que había nacido la bebe de Facundo, una hermosa gordita.

Me quede helada, el mundo se detuvo un instante y comencé a sentirme mareada. Sofía me pregunto si me sentía bien.

- Si- le respondí

- Ok- dijo- ¿por qué es entrecortada tu respiración?

- Por mi alergia- mentí- alguien debe haber prendido fuego las hojas secas y el viento mueve el humo hacía mi ventana.

- ¡Ah!- dijo

Hablamos un rato más y luego me comunico con mi papá. Le conté que en la sucursal de Junin las cosas marchaban bien, que este mes habíamos conseguidos clientes nuevos y que, por suerte, estábamos posicionando en el lugar. Me felicito y me dijo que si todo seguía marchando bien y la  empresa seguía creciendo, a fin de año me trasladarían a Mar del Plata porque sus socios estaban interesados en ampliar el negocio y abrir nuevas filiales a lo largo de la provincia de Buenos Aires.

La noticia me sorprendió, por un lado, la idea de trasladarme al mar y estar cerca de la costa me encantaba pero por el otro lado, hacerme cargo de una nueva oficina era mucha responsabilidad y no sabía si estaba lista para eso. Debía asesorarme bien porque en Junin las cosas ya estaban encaminadas cuando llegue y tenía compañeros leales y trabajadores que peleaban a la par mía. En cambio, en Mar del Plata debía empezar todo de cero, o eso había dado a entender mi padre.

Pasaron los meses y a fin de año volví a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) para pasar las fiestas con mis padres y visitar algunos amigos. Fui a la oficina a saludar a mis antiguos compañeros y me lo crucé a Facundo. Ese día estaba arruinado, tenía bolsas debajo de los ojos, ojeras negras y estaba muy delgado.

 Sofía me comento que hacía unos días que no dormía bien porque la nena estaba con cólicos y además, estaba atravesando una crisis de pareja. La mujer sufría depresión pos- parto y le reprochaba todos los días su ausencia en el hogar y le pedía que renunciará o redujera las horas de trabajo para que pasará más horas con ellas.

Me quede anonada, me imaginaba que Facundo y su mujer estaban en su mejor momento, disfrutando de su beba, pero no ella estaba enferma y él estaba destruido. Cuando fui a la oficina de mi padre, me crucé con Facundo en la cocina. Le pregunte cómo estaba la beba.

- Bien- me dijo.

- Duerme bien- le pregunte.

- Más o menos- me dijo- me lo preguntas por mis ojeras.

- Si- le dije- ¿cómo están las cosas con tu mujer?

- Un poco mal, casi no hablamos. Discutimos por todo, no hay nada que la deje conformé- dijo- Vos, ¿Cómo estás?

- Bien, tal vez me trasladen a la filial de Mar del Plata- dije- Uds deberían tomarse unos días de vacaciones, el cambio de aire quizás ayude a la pareja
.
- Lo voy a pensar- dijo y se fue hacía su oficina.

Yo seguí mi camino, salude a mi papá y a los socios. Estuve un rato hablando con ellos sobre la nueva oficina y mi posible traslado y luego me dirigí hacía mi departamento. 

Cuando entre  me sentí como una extraña en mi propia hogar. El vacío y la soledad me agobio y me dieron ganas de adoptar un nuevo perro ya que Sansón había fallecido unas semanas antes de mi partida a Junin.

Limpié un poco la cocina y acomodé las cosas en mi pieza ya que pensaba quedarme un par de semanas antes de partir hacía nuevos rumbos. A eso de las 18, fui a comprar al super. Cuando volví, Facundo estaba en la puerta de mi edificio esperándome. Me pregunto si podíamos tomar un café y hablar un rato. Subimos, prendí la cafetera y nos sentamos en la cocina. 

Mientras se hacía el café hablamos un rato del trabajo. Me preguntó si me habían trasladado.
- ¡Si!- respondí emocionada

- ¡Te felicito!- dijo- me alegro por vos porque sos buena compañera.

Serví el café y lo tomamos en silencio, ninguno dijo una palabra hasta que Facundo me pregunto si podía pasar la noche en mi casa. No quería volver a su casa, su mujer estaba cada vez peor, todo el tiempo lo atacaba y no lo dejaba descansar a la noche con sus constantes reclamos.

No sabía que decirle, quería decirle que si pues veía su rostro cansado y notaba la angustia en sus ojos, pero también sabía que complicaría las cosas. Me quedé en silencio y le respondí que primero íbamos a comer algo rico y después veíamos.

Freí un par de milanesas y preparé una ensalada de lechuga y tomate. Mientras comíamos, mirábamos la tele en silencio, antes de terminar de comer le dije que podía quedar a dormirse en el sofá cama del comedor. Busqué un juego de sábanas y preparé la cama.

A penas terminó la peli de acción protagonizada por Bruce Willis, nos fuimos a dormir. A eso de las 2, Facundo apareció en la puerta de mi pieza, le pregunté si sentía bien y me dijo que no podía 
dormir. Le pregunté si quería tomar algo. 

- No- dijo- ¿puedo dormir con vos?

- No- contesté y me levanté rápido, salí de la habitación y fui a la cocina a buscar un vaso de agua. Él me siguió de cerca, antes de llegar a la cocina me agarro por la cintura y me beso. Me llevo hasta al sofá cama y me acostó allí. Siguió besándome y acariciándome y con cada beso encendía mi deseo dormido. Hicimos despacio el amor, nada ni nadie nos apuraba, disfruté cada espacio de su cuerpo y él con cada penetración parecía desquitarse por los malos momentos de la vida. Terminamos juntos y nos quedamos dormidos abrazados.

Al otro día nos despertamos, Facundo se fue temprano, debía pasar por su casa para cambiarse la ropa e ir al trabajo. Yo me quedé un rato más en la cama, me quede dormida y soñé que vivíamos juntos y teníamos un bebe. 

A eso de las 9 me desperté, me bañé, desayuné algo rápido y salí rumbo al refugio para buscar mi nueva mascota. Elegí un perro mestizo de tres años, llamado Titan,  de tamaño mediano y que cojeaba de una pata. Llegamos a mi departamento y, al igual que Sansón, se acostó en el rincón cerca de la cocina.

Estuve unos días más en Buenos Aires, Facundo vino a verme un par de días, hacíamos el amor, cenaba conmigo y luego se iba a dormir a su hogar. Los primeros días de enero partí hacía Mar del Plata, un nuevo desafío me esperaba y eso me ponía feliz pero también estaba triste por mi alejamiento definitivo de Facundo.