Estuve un año viviendo en Junin, los paseo por el parque y la laguna de Gomez me ayudaron a reanudar mi vida sentimental. Un día de septiembre llame a la empresa, como todos los meses, para darle las novedades a mi padre y me atendió Sofía. Me contó varios chismes de la oficina y me dijo al pasar que había nacido la bebe de Facundo, una hermosa gordita.
Me quede helada, el mundo se detuvo un instante y comencé a sentirme mareada. Sofía me pregunto si me sentía bien.
- Si- le respondí
- Ok- dijo- ¿por qué es entrecortada tu respiración?
- Por mi alergia- mentí- alguien debe haber prendido fuego las hojas secas y el viento mueve el humo hacía mi ventana.
- ¡Ah!- dijo
Hablamos un rato más y luego me comunico con mi papá. Le conté que en la sucursal de Junin las cosas marchaban bien, que este mes habíamos conseguidos clientes nuevos y que, por suerte, estábamos posicionando en el lugar. Me felicito y me dijo que si todo seguía marchando bien y la empresa seguía creciendo, a fin de año me trasladarían a Mar del Plata porque sus socios estaban interesados en ampliar el negocio y abrir nuevas filiales a lo largo de la provincia de Buenos Aires.
La noticia me sorprendió, por un lado, la idea de trasladarme al mar y estar cerca de la costa me encantaba pero por el otro lado, hacerme cargo de una nueva oficina era mucha responsabilidad y no sabía si estaba lista para eso. Debía asesorarme bien porque en Junin las cosas ya estaban encaminadas cuando llegue y tenía compañeros leales y trabajadores que peleaban a la par mía. En cambio, en Mar del Plata debía empezar todo de cero, o eso había dado a entender mi padre.
Pasaron los meses y a fin de año volví a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) para pasar las fiestas con mis padres y visitar algunos amigos. Fui a la oficina a saludar a mis antiguos compañeros y me lo crucé a Facundo. Ese día estaba arruinado, tenía bolsas debajo de los ojos, ojeras negras y estaba muy delgado.
Sofía me comento que hacía unos días que no dormía bien porque la nena estaba con cólicos y además, estaba atravesando una crisis de pareja. La mujer sufría depresión pos- parto y le reprochaba todos los días su ausencia en el hogar y le pedía que renunciará o redujera las horas de trabajo para que pasará más horas con ellas.
Me quede anonada, me imaginaba que Facundo y su mujer estaban en su mejor momento, disfrutando de su beba, pero no ella estaba enferma y él estaba destruido. Cuando fui a la oficina de mi padre, me crucé con Facundo en la cocina. Le pregunte cómo estaba la beba.
- Bien- me dijo.
- Duerme bien- le pregunte.
- Más o menos- me dijo- me lo preguntas por mis ojeras.
- Si- le dije- ¿cómo están las cosas con tu mujer?
- Un poco mal, casi no hablamos. Discutimos por todo, no hay nada que la deje conformé- dijo- Vos, ¿Cómo estás?
- Bien, tal vez me trasladen a la filial de Mar del Plata- dije- Uds deberían tomarse unos días de vacaciones, el cambio de aire quizás ayude a la pareja
.
- Lo voy a pensar- dijo y se fue hacía su oficina.
Yo seguí mi camino, salude a mi papá y a los socios. Estuve un rato hablando con ellos sobre la nueva oficina y mi posible traslado y luego me dirigí hacía mi departamento.
Cuando entre me sentí como una extraña en mi propia hogar. El vacío y la soledad me agobio y me dieron ganas de adoptar un nuevo perro ya que Sansón había fallecido unas semanas antes de mi partida a Junin.
Limpié un poco la cocina y acomodé las cosas en mi pieza ya que pensaba quedarme un par de semanas antes de partir hacía nuevos rumbos. A eso de las 18, fui a comprar al super. Cuando volví, Facundo estaba en la puerta de mi edificio esperándome. Me pregunto si podíamos tomar un café y hablar un rato. Subimos, prendí la cafetera y nos sentamos en la cocina.
Mientras se hacía el café hablamos un rato del trabajo. Me preguntó si me habían trasladado.
- ¡Si!- respondí emocionada
- ¡Te felicito!- dijo- me alegro por vos porque sos buena compañera.
Serví el café y lo tomamos en silencio, ninguno dijo una palabra hasta que Facundo me pregunto si podía pasar la noche en mi casa. No quería volver a su casa, su mujer estaba cada vez peor, todo el tiempo lo atacaba y no lo dejaba descansar a la noche con sus constantes reclamos.
No sabía que decirle, quería decirle que si pues veía su rostro cansado y notaba la angustia en sus ojos, pero también sabía que complicaría las cosas. Me quedé en silencio y le respondí que primero íbamos a comer algo rico y después veíamos.
Freí un par de milanesas y preparé una ensalada de lechuga y tomate. Mientras comíamos, mirábamos la tele en silencio, antes de terminar de comer le dije que podía quedar a dormirse en el sofá cama del comedor. Busqué un juego de sábanas y preparé la cama.
A penas terminó la peli de acción protagonizada por Bruce Willis, nos fuimos a dormir. A eso de las 2, Facundo apareció en la puerta de mi pieza, le pregunté si sentía bien y me dijo que no podía
dormir. Le pregunté si quería tomar algo.
- No- dijo- ¿puedo dormir con vos?
- No- contesté y me levanté rápido, salí de la habitación y fui a la cocina a buscar un vaso de agua. Él me siguió de cerca, antes de llegar a la cocina me agarro por la cintura y me beso. Me llevo hasta al sofá cama y me acostó allí. Siguió besándome y acariciándome y con cada beso encendía mi deseo dormido. Hicimos despacio el amor, nada ni nadie nos apuraba, disfruté cada espacio de su cuerpo y él con cada penetración parecía desquitarse por los malos momentos de la vida. Terminamos juntos y nos quedamos dormidos abrazados.
Al otro día nos despertamos, Facundo se fue temprano, debía pasar por su casa para cambiarse la ropa e ir al trabajo. Yo me quedé un rato más en la cama, me quede dormida y soñé que vivíamos juntos y teníamos un bebe.
A eso de las 9 me desperté, me bañé, desayuné algo rápido y salí rumbo al refugio para buscar mi nueva mascota. Elegí un perro mestizo de tres años, llamado Titan, de tamaño mediano y que cojeaba de una pata. Llegamos a mi departamento y, al igual que Sansón, se acostó en el rincón cerca de la cocina.
Estuve unos días más en Buenos Aires, Facundo vino a verme un par de días, hacíamos el amor, cenaba conmigo y luego se iba a dormir a su hogar. Los primeros días de enero partí hacía Mar del Plata, un nuevo desafío me esperaba y eso me ponía feliz pero también estaba triste por mi alejamiento definitivo de Facundo.
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