viernes, 24 de abril de 2020

Día 30 de encierro

24 de Abril de 2020: Hace un mes que no salgo a la calle. Tal vez alguien se pregunte por qué estoy adentro, qué es lo que me impide salir. Les cuento que tengo dos enfermedades crónicas que me convierten en paciente de riesgo, una es el asma, la otra es la artritis reumatoidea (AR)
Ambas enfermedades me acompañan desde hace un tiempo y son, de alguna forma, mis amigas. Gracias a Dios la AR se porta bien conmigo, la tengo en un grado leve y sólo sufro un poco de rigidez y dolor en las manos y los hombros. 
Mi madre sufrió bastante por esta enfermedad, yo tengo la ventaja que no fumo, ni bebo alcohol, sólo tengo un defecto, me gusta comer porquería como fiambre, papas fritas y demás cosas saladas.
Si bien trato de cuidarme con las comidas, a veces el deseo puede más y bue, compró esas porquerías para darme un gusto.
La medicación que tomó para la AR me convierte en un paciente de riesgo y por eso, debo quedarme adentro y evitar el contacto con otras personas, lo que transforma el encierro en algo tedioso y monótono.
Por este motivo todos los días busco algo nuevo para hacer, un día tejo una hora una bufando a dos agujas, otro días escribo y así trascurre la semana entre una tarea y otra. Lo que no estoy haciendo es actividad física, estoy media vaga o vaga del todo, debería ponerme las pilas con eso ya que le harían bien a mis articulaciones.
Mucha personas consideran a la AR como una maldición para mi es una enfermedad que va a acompañarme toda la vida y por eso decidí hacer las paces con ella, aceptarla ya que otra no me queda y si la tomo como una enemiga o la subestimo, ella va a ganar la guerra. Es una lucha día a día, todos los días tenemos que cuidar nuestras articulaciones para no sobre exigirla.
Escribí mucho por hoy, en unos días volveré a conectarme para contarles como sigue mi encierro. 






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